15 de Octubre 21

BLANCA. VERDE. AZUL

El proyecto que hoy presentamos se encuentra en Blanca, un lugar dibujado por contrastes de colores y paisajes. Blanca es un municipio de la Región de Murcia, situado en el corazón del Valle de Ricote.

 

A pesar de encontrarnos en un entorno idílico, los desarrollos urbanos de las últimas décadas no han dialogado con el entorno natural como debieran, siendo un modelo que no ha conseguido establecer una conexión fluida e integrada entre la ciudad de Blanca y el Río Segura. El proyecto tiene como motivación fundamental devolver la conexión e intercambio entre el entorno urbano y natural a través de la regeneración de sus espacios de conexión.

 

 

En este proyecto se rediseña y redefine el borde fluvial de la ciudad de Blanca. Para poder entender el por qué se decide actuar en estos espacios, es necesario hacer referencia a los desarrollos urbanos característicos de los años 70, con planteamientos urbanísticos que se alejan de las ciudades y sus necesidades en el siglo XXI. Nos encontramos con un espacio urbano en el que el vehículo privado, y todo lo que su infraestructura requiere (entradas de parking, bolsas de aparcamientos, etc.) ha ido desplazando progresivamente al peatón y una movilidad fluida, atractiva y continua en el espacio público que comprende el borde fluvial en el que se enmarca el presente proyecto. Llevando consigo un impacto paisajístico gris, de asfalto y humo, en un entorno que, a pesar de ser urbano, tiene una identidad natural; verde, azul y blanca.

Nos encontramos con dos retos: el primero corresponde a la sostenibilidad aplicada a los entornos urbanos, entendida de manera global, que afectan a aspectos políticos, sociales, económicos, financieros, tecnológicos, culturales, jurídicos y ambientales. El segundo, es que la sociedad del siglo XXI no se parece nada a la del siglo anterior, sensible a los nuevos conceptos de sostenibilidad.

 

Movilidad

Potenciamos la movilidad saludable con la construcción de un carril bici, actualmente inexistente en la ciudad, con un pavimento sostenible. Fortalecemos el protagonismo del peatón frente al vehículo, a través de la reducción de algunas plazas de aparcamiento que actualmente obstaculizan y devalúan la calidad ambiental del espacio público. Garantizar la conectividad en todo el eje del paseo creando un recorrido continuo sin interrupciones, límites y elementos que obstruyan la fluidez del paseo, potenciando los encuentros y devolviendo la conexión entre la ciudad y el río. Los 720 m2 actualmente destinados a aparcamiento, contiguos a la Fundación Pedro Cano, son un espacio de oportunidad que incorporamos en el diseño del proyecto y forma parte indisoluble de la propuesta. Se trata de un espacio con un gran potencial de encuentros vecinales, cine de verano, apoyo para actividades la propia fundación, configurando un fondo de perspectiva y paisajístico radicalmente diferente al actual.

 

Accesibilidad

El reencuentro entre lo urbano y lo natural define soluciones accesibles y fluidas entre ambos, por ello, se diseñan miradores, una ramificación del paseo urbano que conecta la ribera del río, nuevos accesos a los edificios de club de piragüismo y oficina de turismo y adaptación del espacio de relación entre ambas construcciones.

 

Mejora visual

El proyecto se desarrolla en diferentes cotas que permiten una mayor visualización de los puntos más destacados del entorno de la intervención, como el Castillo, el río, la antigua central hidroeléctrica…

 

Equipamientos, actividades y usos

Los nuevos espacios que genera la propuesta se van adaptando a la realidad, es decir, conectamos y potenciamos las actividades y usos que se desarrollan actualmente en el espacio, por ejemplo, diseño de pérgolas en las terrazas, apertura de la guardería municipal al espacio exterior y aprovechamiento de la cubierta de la entrada al parking para generar una terraza mirador.

 

Vegetación

La vegetación existente, tanto en el paseo urbano como en el borde fluvial, ya hace del lugar un espacio donde poder desarrollar actividades de cualquier índole bajo su sombra, reuniones, relaciones entre vecinos, deporte, etc. Como sumativa a esa masa vegetal, se escoge, para las nuevas zonas verdes, vegetación xerófila, que se adapta al calor estival y a la sequedad, teniendo de esta forma, un mantenimiento mínimo y, además, su gama cromática y aromática, es variada, destacando los tonos lavanda, azulados, naranjas y rosados, haciendo de su mezcla un conjunto visual con un protagonismo que acompaña a la propuesta.

 

 

El proyecto está contemplado en dos fases. La primera corresponde a la actuación descrita en esta memoria, donde la intervención se concentra en el tratamiento de la infraestructura verde y azul que define el actual paseo urbano y fluvial, fortaleciendo la conexión entre el entorno natural y urbano, tanto en su eje longitudinal como en su eje transversal. La segunda fase hace referencia a la conexión desde la oficina de turismo hasta el Parque de las Cuevas, uniendo la parte más urbana con la natural. Ampliamos la posibilidad de poder continuar ese eje conector con los núcleos de población colindantes.

Para el desarrollo de este proyecto se tienen en cuenta varias líneas de actuación que engloban aspectos relacionados con cada elemento a transformar a lo largo de toda la intervención.

 

Se realiza un proceso participativo con los vecinos de la zona donde se les expone la propuesta realizada en el Paseo Fluvial de Blanca y se recogieron las siguientes intervenciones, sugerencias e ideas:

 

 

Con todas estas ideas recogidas llegamos a la propuesta definitiva que contempla las necesidades descritas por los vecinos y la mejora de los elementos detectados que actúan como límite visual y físico.